Track 11: Siento Defraudarte

Un evatest, una llave. De este lado de la puerta estás vos. Vos y tu vida que discurre serena. No tenés ni 30 años, hay mucho camino todavía para derrapar. Estás de este lado, donde hay una fiesta, un viaje, una invaluable posibilidad para el hedonismo. Del otro lado, tu familia. Y no la que querés abandonar hoy para que te dejen de romper las pelotas, no. La que vas a tener que formar, mantener, soportar. Un evatest, una llave. Una rayita, te quedás, dos, cruzás. Que no te pase como al hombre de la canción que tuvo que enfierrarse para garantizar el puchero, y que tuvo que comerse un garrón por no haber tirado el marciano afuera. Seis intervenciones anticonceptivas.

 

1. No hay que ser amargo como Independiente. No hay que tener hijos, como Juan Domingo Perón. Hay que cogerse pendejas, como Juan Domingo Perón. Hay que juntarse con macumberos, como Juan Domingo Perón. Hay que forrear al tierno de Borges, como Juan Domingo Perón. Hay que embalsamar a la jabru, como Juan Domingo Perón. No hay que tener hijos como Juan Domingo Perón. Antítesis: Justo José de Urquiza.

2. Justo José de Urquiza era frentón y cogedor, regó de chele y sangre la tierra lunar, tuvo diez mil millones de hijos, todos proto-argentinos. Felipe Pigna se sabe todos sus nombres. Ninguno de estos -hijos, Felipe Pigna- le fue útil a Justo José, para la historia un traidor y lo que es peor, ignorado. Nunca, nunca los revisionistas van a levantar el dedito de señalar para que quiten su nombre de avenidas o convenciones cosplay. Así es la vida, chota. Así es la chota, vida. Así es Justo José de Urquiza, choto. Si bien se acercó a la macumba cuando invadió Brasil, no supo utilizar su estimulante descendencia para fines espurios y vergonzosos, como hizo Piaget o como hace Cucurto con los cartoneros. Y eso que era un mundo mejor. No existía el SIDA, no existía Clarín, tampoco tu cara. Tenías tripa de cerdo, hijo de puta. Justo José de Urquiza.

3. Los hijos no te van a salvar. Apostar al dólar te va a salvar. Que vuelva el Carlos te va a salvar. Divisar a tiempo al hombre polilla te va a salvar. Un hijo no te va a salvar. Un hijo te quiere aplastar, es la onda expansiva de todo lo que se consideró amor. Es un reclamo persistente en el supermercado, es la atención sobrecargada de miles de consumidores que ven en la impunidad del ramplón de bucles parcos, una nueva forma de dominación o la constitución de monarquías micros en hogares dispares. La tiranía del nacido. La venta de las cuotas que pagaste en el plan rombo, miles de sueños que se van como quien desangra. Ricardo Güiraldes. Tu cuñada. Tu cuñado.

4. La diferencia entre estos monstruitos –bien llamados criaturas por almaceneros y comentaristas barriales de alguna tragedia irreversible- y las mascotas son pocas. Comparten lo desagradable de su presencia en ciertos contextos y suelen requerir atenciones personalizadas, disciplina para que no se froten sus partes intimas con objetos ásperos, rugosos, educación para que no tomen lavandina, tiempo para acicalarlos. Aunque la mascota no exige, agradece y te lame la cara. Eso es amor, no tu loco llanto.

5. La humanidad será mejor sin tu loco llanto o no será. A veces pienso que soy multimillonario y me cojo una mujer bella y fuerte con un pubis frondoso. Viajo a Dubai y compro Rosario Central. Desposo una tailandesa. Bailo en alguna costa. Boogalo. Soy ajeno y tengo tatuajes totémicos. En un evento de Peugeot, un pseudocronista, un humanoide disfrazado, me pregunta “¿para cuando los hijos?” y yo respondo -afónico y molesto por el sol- con un choclo que habla de superpoblación, ecología, niños abandonados, Haití, lo podrido que está el mundo, la inestabilidad emocional de la publicidad, la contaminación, métodos anticonceptivos, la escasez de alimentos, la apocalíptica importación de carne, la animosidad social, estilos de vida, identidad y realización personal, el tiempo, la imputabilidad, feminismo, el voto electrónico, la medicina, todo, todo para cerrar con un “vienen por el agua”. Y vos estabas ahí mirándome en la tele.

6. Acabar antes que el mundo, por eso estás acá. Todos viajamos en transporte público. China es el futuro. Siento defraudarte.

*Por Avenida Néstor Kirchner



One Comment

  1. Maru wrote:

    Muy buen post, llevo peleandome con el google un buen rato para encontrar algo asi.